Tratamiento del agua potable: Oxida el hierro, el manganeso y el sulfuro de hidrógeno, controla el sabor y el olor, y es un pre-oxidante alternativo para el control de subproductos de la desinfección (THM y AHA).
Tratamiento de aguas residuales municipales: Destruye el sulfuro de hidrógeno en aguas residuales y lodos. Mejora la desecación de los lodos.
Tratamiento o recuperación de residuos tóxicos y peligrosos: Trata fenoles, disolventes clorados (TCE, PCE), plomo tetraetílico, metales quelados, cianuros y sulfatos.
Apagado de escorias: Control de las emisiones de sulfuro de hidrógeno y acetileno durante el apagado de escorias.
Tratamiento de aguas residuales industriales: Oxidación de sulfuro de hidrógeno, fenoles, hierro, manganeso, y muchos otros contaminantes orgánicos e inorgánicos; el dióxido de manganeso resultante favorece la retirada de metales pesados.
Oxidación y síntesis: Fabricación de productos químicos orgánicos y productos orgánicos intermedios. Oxidación de impurezas contenidas en productos químicos orgánicos e inorgánicos.
Tratamiento de superficies metálicas: En la fabricación de metales forjados y limpieza de motores de reacción se usa para tratar las escorias y calaminas de laminación con el fin de favorecer su posterior retirada mediante inmersión en ácido.
Limpieza de maquinaria: Facilita la limpieza de residuos orgánicos e inorgánicos de torres de refinado y de refrigeración, así como de otras máquinas. Descontaminación de sulfuros de hidrógeno, sulfuros de hierro pirofórico, fenoles, etc.
Purificación de gases: Elimina las trazas de impurezas de azufre, arsina, fosfina, silano, borano y sulfuros de dióxido de carbono y otros gases industriales.
Minería y metalurgia: Ayuda a separar el molibdeno del cobre, retira impurezas del zinc y del cadmio, y oxida los compuestos de flotación. Elimina el hierro y el manganeso del drenaje ácido de minas.
Procesamiento de alimentos: Control de sulfuros, aceites solubles de origen animal, grasas, cetonas, compuestos nitrogenados, mercaptanos y DBO.